Contracciones de Braxton Hicks: cómo distinguirlas de las de verdad
Contracciones de Braxton Hicks: cómo distinguirlas de las de verdad

Las contracciones de Braxton Hicks son una de esas cosas del embarazo que nadie te explica bien hasta que las sientes y te entra el pánico. Tranquila: son normales, tienen una función y, sobre todo, se pueden distinguir de las contracciones de parto si sabes en qué fijarte.
En esta guía te cuento qué son exactamente, cómo se sienten, cuándo empiezan y qué hacer cuando aparecen. Sin dramas, sin sustos innecesarios.
Qué son las contracciones de Braxton Hicks y por qué aparecen
Tu útero es un músculo. Y como cualquier músculo, necesita entrenarse antes de hacer un esfuerzo grande. Las contracciones de Braxton Hicks son exactamente eso: ensayos generales. Tu cuerpo se está preparando para el parto, aunque todavía falten semanas o incluso meses.
Las describió por primera vez un médico inglés llamado John Braxton Hicks en 1872. Desde entonces se las conoce como "contracciones de práctica" o "falsas contracciones", aunque de falsas no tienen nada. Son reales, las sientes de verdad, y cumplen una función.
Lo que hacen es tonificar el útero y favorecer el flujo de sangre hacia la placenta. No dilatan el cuello uterino, que es la diferencia clave con las contracciones de parto.
Cuándo empiezan las contracciones de Braxton Hicks
Pueden aparecer desde la semana 6 de embarazo, pero la mayoría de mujeres no las notan hasta el segundo o tercer trimestre. Lo más habitual es empezar a sentirlas a partir de la semana 20, aunque hay quien no las percibe nunca. Y eso también es completamente normal.
A medida que avanza el embarazo, es probable que sean más frecuentes. En el tercer trimestre pueden aparecer varias veces al día, sobre todo en estas situaciones:
- Después de hacer ejercicio o esfuerzo físico
- Cuando llevas mucho rato de pie o caminando
- Si tienes la vejiga llena
- Tras mantener relaciones sexuales
- Cuando estás deshidratada
- Por la tarde o la noche, cuando acumulas cansancio
Cómo se sienten: lo que nadie te cuenta con claridad
Es la gran pregunta. Y la respuesta honesta es que cada mujer las siente de forma diferente. Pero hay patrones comunes.
La mayoría describe una sensación de tensión o endurecimiento en la barriga. Como si alguien apretara tu abdomen desde dentro. Si te tocas la tripa durante una Braxton Hicks, la notarás dura, como una pelota.
Suelen durar entre 30 segundos y 2 minutos. Puede que notes molestia, pero no deberían ser dolorosas. Si duelen mucho, eso ya es otra cosa.
Algunas mujeres las describen así:
- "Como un cinturón que se aprieta alrededor de la barriga"
- "La tripa se pone durísima y luego se relaja sola"
- "Una presión incómoda pero soportable"
Lo importante es que van y vienen sin un patrón claro. No se van haciendo más fuertes ni más seguidas. Aparecen, molestan un poco y se van.
Braxton Hicks frente a contracciones de parto: las diferencias reales
Aquí está lo que de verdad necesitas saber. Porque cuando llevas meses leyendo sobre el parto y de repente sientes contracciones, la cabeza va a mil.
Las contracciones de Braxton Hicks:
- Son irregulares. No siguen un patrón de tiempo.
- No aumentan de intensidad con el paso de las horas.
- Se concentran en la parte delantera del abdomen.
- Se calman o desaparecen si cambias de postura, caminas o descansas.
- No duelen de verdad, aunque molestan.
Las contracciones de parto:
- Son regulares. Cada vez más juntas.
- Cada vez más intensas y más largas.
- Se sienten en la parte baja de la espalda y se extienden hacia delante.
- No se calman con cambios de postura ni con descanso.
- Duelen. De verdad.
La diferencia fundamental es la progresión. Las contracciones de parto avanzan: más frecuentes, más largas, más fuertes. Las de Braxton Hicks se quedan igual o desaparecen.
La prueba práctica: qué hacer cuando tienes dudas
Si no tienes claro si lo que sientes son Braxton Hicks o contracciones de parto, hay un protocolo sencillo que funciona en la mayoría de los casos:
1. Cambia de posición. Si estabas sentada, levántate y camina. Si estabas de pie, siéntate o túmbate sobre el lado izquierdo.
2. Bebe agua. Un vaso grande, despacio. La deshidratación es una causa habitual de Braxton Hicks.
3. Date un baño tibio. El agua templada relaja la musculatura uterina.
4. Cronometra. Si las contracciones continúan, apunta cuánto duran y cada cuánto vienen. Hay apps que te ayudan con esto, incluida la propia app de Numama.
Si después de 20-30 minutos las contracciones han parado o se han espaciado, eran Braxton Hicks. Si siguen, se intensifican y se acercan entre sí, puede que estés de parto.
Cuándo llamar a tu matrona o ir al hospital
Hay situaciones en las que no deberías esperar a ver si pasan solas. Llama a tu matrona o acude a urgencias si:
- Las contracciones son regulares, cada 5 minutos o menos, durante al menos una hora
- El dolor es intenso y no se alivia con nada
- Notas sangrado vaginal
- Tienes pérdida de líquido (podría ser rotura de bolsa)
- Estás de menos de 37 semanas y las contracciones no paran
- El bebé se mueve mucho menos de lo habitual
Antes de la semana 37, las contracciones regulares y persistentes podrían ser señal de parto prematuro. En ese caso, mejor pecar de precavida.
Cómo aliviar las Braxton Hicks cuando molestan mucho
Aunque no sean peligrosas, pueden ser bastante incómodas, especialmente en las últimas semanas. Algunas cosas que ayudan:
- Hidratación constante. Lleva siempre agua encima. Parece simple, pero marca mucha diferencia.
- Cambiar de postura. Si llevas rato en la misma posición, muévete.
- Respiración consciente. Inspirar profundamente y soltar despacio. No hace falta que sea nada elaborado.
- Vaciado de vejiga. Una vejiga llena puede provocarlas. Ve al baño con frecuencia.
- Reducir el ritmo. Si aparecen después de hacer esfuerzo, tu cuerpo te está pidiendo que bajes un poco.
Las Braxton Hicks en el tercer trimestre: más frecuentes, más confusas
A partir de la semana 32-34, es muy habitual que las Braxton Hicks se intensifiquen. Puede que las sientas varias veces al día, incluso varias veces por hora. Esto no significa que el parto esté cerca, aunque sí indica que tu cuerpo se está preparando activamente.
En las últimas semanas puede ser difícil distinguirlas de los pródromos de parto, que son esas contracciones que van preparando el cuello del útero en los días previos al parto real. Los pródromos pueden ser molestos y durar horas, pero no mantienen un patrón regular.
Si tienes dudas, cronometra siempre. Es el dato más útil que puedes dar cuando llames a tu matrona.
Lo que las Braxton Hicks te están diciendo
Puede que suene un poco cursi, pero cada contracción de Braxton Hicks es tu cuerpo haciendo su trabajo. No son un problema, no son una alarma, no son algo que debas temer. Son preparación.
El embarazo está lleno de sensaciones nuevas y a veces desconcertantes. Saber qué son y por qué ocurren te da la tranquilidad de poder vivirlas sin miedo. Y si en algún momento la duda te puede, llama. Para eso están los profesionales.
En la guía de embarazo de Numama encontrarás más información sobre las señales de parto y cómo prepararte para ese momento. También puedes consultar nuestra sección de artículos sobre el embarazo para resolver más dudas semana a semana.
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*Este artículo es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Ante cualquier duda sobre tu embarazo o las contracciones que experimentas, consulta con tu matrona o ginecólogo.*
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