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Ejercicio en el embarazo: lo que sí puedes hacer y lo que no es cierto que no puedas

Ejercicio en el embarazo: lo que sí puedes hacer y lo que no es cierto que no puedas

Ejercicio en el embarazo: lo que sí puedes hacer y lo que no es cierto que no puedas

Ejercicio embarazo seguro: dos palabras que generan más confusión de la que deberían. Porque si buscas información, encuentras de todo. Desde quien te dice que no levantes más de dos kilos hasta quien sigue corriendo maratones en el tercer trimestre. La realidad, como casi siempre, está en un punto intermedio. Pero puede que esté bastante más cerca del "sí puedes" de lo que te han contado.

El mito que cambió todo (y que sigue vivo)

Durante décadas, la recomendación para embarazadas fue "no superes las 140 pulsaciones por minuto". Puede que tu madre te lo haya dicho. Puede que incluso algún profesional sanitario te lo siga diciendo.

Esa recomendación la publicó el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) en 1985. La retiraron en 1994. Llevan más de treinta años diciéndonos que ya no aplica. Y sin embargo, sigue circulando como si fuera verdad absoluta.

¿Por qué no sirve? Porque la frecuencia cardíaca varía enormemente de una persona a otra. Una mujer que corría antes de quedarse embarazada puede estar perfectamente a 160 pulsaciones. Una que no hacía ejercicio puede estar esforzándose demasiado a 130.

Lo que sí funciona: la escala de esfuerzo percibido (RPE)

En lugar de mirar el pulsómetro, la evidencia actual recomienda usar la escala de esfuerzo percibido o, más sencillo todavía, el test del habla: si puedes mantener una conversación mientras haces ejercicio, la intensidad es adecuada. Si solo puedes decir frases cortas, estás en el límite. Si no puedes hablar, baja.

Es así de simple. Tu cuerpo sabe más que un número en una pantalla.

Lo que SÍ puedes hacer (y probablemente te han dicho que no)

Correr

Sí, puedes correr embarazada. Si ya corrías antes, puedes seguir haciéndolo durante el primer y segundo trimestre sin problema en la mayoría de los casos. En el tercer trimestre, muchas mujeres dejan de correr no porque sea peligroso, sino porque es incómodo. El suelo pélvico soporta más peso y la biomecánica cambia.

Ajustes razonables:

  • Reduce la intensidad. No es momento de buscar marcas personales.
  • Usa una faja de sujeción abdominal si notas molestias en el tercer trimestre.
  • Escucha las señales: si tienes pérdidas de orina al correr, para y consulta con un fisioterapeuta de suelo pélvico.
  • Cambia a caminar rápido o elíptica cuando ya no sea cómodo.

Levantar pesas

Otro gran mito. El entrenamiento de fuerza durante el embarazo no solo es seguro, es recomendable. La evidencia muestra beneficios claros: menos dolor lumbar, mejor recuperación postparto, menor riesgo de diabetes gestacional.

Lo que hay que ajustar:

  • Evita maniobra de Valsalva (aguantar la respiración al levantar). Exhala en el esfuerzo.
  • Reduce la carga máxima conforme avanza el embarazo. No es momento de un récord personal en sentadilla.
  • Modifica ejercicios tumbada boca arriba a partir de la semana 16-20 (la vena cava puede comprimirse por el peso del útero).
  • Evita ejercicios que aumenten mucho la presión intraabdominal en fases avanzadas.

Nadar

La natación es probablemente el ejercicio más agradecido del embarazo. La flotación reduce la carga sobre las articulaciones, el agua fresca ayuda con la hinchazón, y el ejercicio cardiovascular es excelente.

No hay restricciones significativas para nadar durante el embarazo. El cloro de la piscina no supone riesgo. Puedes nadar hasta el día del parto si te apetece y no hay contraindicaciones médicas.

Yoga y pilates

Son seguros y beneficiosos con adaptaciones. Busca clases específicas para embarazadas o un instructor que sepa modificar posturas. Evita:

  • Posturas que compriman el abdomen.
  • Torsiones profundas.
  • Bikram o yoga caliente (la hipertermia sí es un riesgo real).
  • Posturas invertidas prolongadas en el tercer trimestre.

Tanto el yoga como el pilates adaptado al embarazo ayudan con la flexibilidad, la respiración y la preparación para el parto. En nuestras guías sobre embarazo puedes encontrar más información sobre cómo adaptar la actividad física a cada etapa.

Lo que realmente NO debes hacer

Aquí no hay debate ni matices. Estas son las actividades que la evidencia desaconseja durante el embarazo:

  • Deportes con riesgo de impacto abdominal: artes marciales de contacto, fútbol, baloncesto, hockey.
  • Deportes con riesgo de caída significativo: equitación, esquí alpino, escalada con cuerda líder, ciclismo de montaña técnico.
  • Buceo con botella. El bebé no tiene protección frente a la enfermedad descompresiva.
  • Ejercicio a gran altitud (por encima de 2.500 metros) si no estás aclimatada.
  • Ejercicio en calor extremo o cualquier actividad que eleve tu temperatura corporal por encima de 39°C de forma sostenida.

Por trimestres: qué cambia y qué no

Primer trimestre (semanas 1-12)

La principal limitación suele ser cómo te sientes, no lo que puedes hacer. Las náuseas y el cansancio son reales. Si un día no puedes entrenar, no pasa nada.

Si no hacías ejercicio antes, este es un buen momento para empezar con caminatas de 20-30 minutos y algo de fuerza ligera. No hace falta empezar a lo grande.

Si ya entrenabas, puedes seguir con tu rutina habitual reduciendo intensidad si lo necesitas.

Segundo trimestre (semanas 13-27)

Es habitual que sea el mejor trimestre para entrenar. Las náuseas suelen remitir, la energía vuelve, y la barriga todavía no limita demasiado.

Ajustes importantes:

  • A partir de la semana 16-20, modifica los ejercicios tumbada boca arriba.
  • Empieza a prestar atención a la diástasis abdominal: evita crunches y ejercicios que abomben el abdomen.
  • Hidrátate más. El volumen sanguíneo ha aumentado y necesitas más líquido.

Tercer trimestre (semanas 28-40)

El centro de gravedad cambia, las articulaciones están más laxas por la relaxina, y el suelo pélvico soporta más presión. Todo esto no significa que debas parar, significa que debes adaptar.

  • El ejercicio acuático se vuelve especialmente agradable.
  • Las caminatas siguen siendo excelentes.
  • El entrenamiento de fuerza puede continuar con cargas moderadas.
  • Muchas mujeres cambian el running por elíptica o bici estática.
  • Los ejercicios de movilidad de cadera y pelvis son especialmente útiles como preparación para el parto.

Cuándo parar inmediatamente

Esto no es negociable. Deja de hacer ejercicio y contacta con tu equipo médico si experimentas:

  • Sangrado vaginal.
  • Contracciones regulares antes de tiempo.
  • Pérdida de líquido amniótico.
  • Dolor en el pecho o dificultad respiratoria que no mejora al parar.
  • Mareo o sensación de desmayo.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Debilidad muscular que afecta al equilibrio.
  • Dolor o hinchazón en las pantorrillas.

Cuánto ejercicio es "suficiente"

La OMS recomienda 150 minutos semanales de actividad física moderada durante el embarazo. Eso son unos 30 minutos cinco días a la semana. No tiene que ser en el gimnasio: caminar a buen ritmo cuenta.

Pero ojo: si no llegas a 150 minutos, lo que hagas sigue sumando. Cualquier cantidad de ejercicio es mejor que ninguna. No caigas en el "todo o nada".

El beneficio que nadie menciona

Mucho se habla de los beneficios físicos del ejercicio en el embarazo: menos dolor de espalda, mejor control del peso, menor riesgo de diabetes gestacional, partos más cortos de media. Todo eso es cierto y está respaldado por la evidencia.

Pero hay un beneficio que se menciona menos: el ejercicio durante el embarazo es una de las herramientas más efectivas para prevenir y manejar la ansiedad y la depresión perinatal. Mover el cuerpo no solo te prepara para el parto, te ayuda a transitar un proceso que emocionalmente puede ser intenso.

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*Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Antes de iniciar o modificar cualquier programa de ejercicio durante el embarazo, consulta con tu matrona o ginecólogo, especialmente si tienes un embarazo de riesgo o complicaciones.*

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