El plan de parto: por qué hacerlo aunque "luego todo cambie"
El plan de parto: por qué hacerlo aunque "luego todo cambie"

El plan de parto para qué sirve es probablemente una de las búsquedas más frecuentes entre embarazadas que han oído hablar de este documento pero no terminan de entender si merece la pena. La respuesta corta: sí, merece la pena. Pero no por las razones que crees.
No es un contrato, es una conversación
Vamos a empezar por lo que el plan de parto NO es. No es una carta a los Reyes Magos. No es un guion de cómo va a ir tu parto. No es un documento legal vinculante que obliga al equipo médico a seguir tus instrucciones al pie de la letra.
El plan de parto es una herramienta de comunicación. Es tu forma de decirle al equipo que te atienda: "He pensado sobre esto, me he informado, y estas son mis preferencias". Nada más. Y nada menos.
Porque aquí está la clave que mucha gente no ve: el plan de parto no va de controlar lo que pasa durante el parto. Va de consentimiento informado. De que tú sepas qué opciones existen, qué puede pasar, y qué prefieres en cada escenario. Incluido el escenario de que nada salga como esperabas.
Por qué "luego todo cambia" no es argumento para no hacerlo
Es probable que hayas escuchado esto más de una vez. Puede que incluso te lo haya dicho tu matrona o tu ginecólogo. Y tienen razón en una cosa: el parto es impredecible. Pero sacar de ahí la conclusión de que no merece la pena prepararse es como decir que no merece la pena estudiar para un examen porque "a lo mejor preguntan otra cosa".
El proceso de hacer un plan de parto te obliga a:
- Informarte sobre las distintas fases del parto y las intervenciones que existen.
- Reflexionar sobre qué es importante para ti y qué te da igual.
- Hablar con tu pareja sobre decisiones que quizá no habíais planteado.
- Abrir conversación con tu equipo médico sobre cómo trabajan y qué puedes esperar.
Aunque el documento termine en un cajón el día del parto, todo ese proceso ya ha merecido la pena. Llegarás más preparada, con menos miedo a lo desconocido, y con la capacidad de tomar decisiones incluso cuando las cosas se compliquen.
Qué incluir en tu plan de parto
Hay planes de parto de tres líneas y planes de parto de cinco páginas. Ninguno de los dos es mejor que el otro. Lo importante es que refleje lo que tú necesitas comunicar. Pero hay ciertos temas que conviene abordar:
Sobre el entorno
- Quién quieres que te acompañe durante la dilatación y el expulsivo.
- Si prefieres luz tenue, música, libertad de movimiento.
- Si quieres poder beber o comer durante la dilatación (algo que la evidencia actual apoya en partos de bajo riesgo).
Sobre el manejo del dolor
- Si quieres epidural desde el principio, si prefieres esperar, o si no la quieres en absoluto.
- Si te interesan otros métodos: bañera, pelota, TENS, óxido nitroso.
- Que quede claro que puedes cambiar de opinión en cualquier momento. Esto es importante: tu plan de parto no te ata a nada.
Sobre las intervenciones
- Tu postura sobre la monitorización continua frente a la intermitente.
- Oxitocina sintética: si prefieres que no se use salvo indicación médica clara.
- Episiotomía: la evidencia actual desaconseja la episiotomía rutinaria; puedes indicar que prefieres que no se realice salvo necesidad.
- Rotura artificial de membranas.
Sobre el expulsivo y el postparto inmediato
- Posición para el expulsivo (no tienes por qué parir tumbada).
- Contacto piel con piel inmediato.
- Pinzamiento tardío del cordón umbilical (esperar al menos un minuto, idealmente hasta que deje de latir).
- Inicio de la lactancia materna en la primera hora, si es tu deseo.
- Quién corta el cordón.
Si hay cesárea
Muchos planes de parto se olvidan de este apartado, y es un error. Puede que no la esperes, pero conviene tener preferencias claras:
- Si puede estar tu acompañante presente.
- Contacto piel con piel en quirófano (cada vez más hospitales lo permiten).
- Lactancia precoz tras la intervención.
Si quieres profundizar en la preparación para el parto, en la guía de embarazo de Numama encontrarás información semana a semana sobre lo que puedes esperar.
Qué NO incluir
Tan importante como lo que pones es lo que dejas fuera. Evita:
- Exigencias o ultimátums. "No quiero que nadie me toque sin mi permiso" es legítimo pero el tono importa. "Prefiero que me expliquen cualquier intervención antes de realizarla" comunica lo mismo y abre una puerta en vez de cerrarla.
- Demasiados detalles sobre cosas que no puedes controlar. No puedes decidir cuánto va a durar tu dilatación ni si el bebé va a estar en una posición favorable.
- Información médica que no dominas. Mejor "prefiero evitar la episiotomía si es posible" que una explicación de tres párrafos sobre la evidencia de la episiotomía selectiva.
La plantilla oficial del Ministerio de Sanidad
Puede que no lo sepas, pero el Ministerio de Sanidad de España tiene un documento oficial de plan de parto y nacimiento. Es un formulario bastante completo que cubre los puntos principales y que los hospitales públicos están obligados a aceptar.
Lo puedes descargar directamente de la web del Ministerio de Sanidad buscando "plan de parto y nacimiento". El documento te guía sección por sección y tiene un formato que el personal sanitario ya conoce, lo cual facilita las cosas.
Es habitual que las matronas de atención primaria te lo ofrezcan a partir de la semana 28-32. Si no te lo han mencionado, pregunta. Es tu derecho.
Algunas comunidades autónomas tienen además sus propias versiones adaptadas. El contenido es similar, pero si quieres usar la de tu comunidad, pregunta en tu centro de salud.
Cómo presentar el plan de parto a tu equipo médico
Aquí es donde muchas mujeres se atascan. Tienen el plan escrito pero no saben cómo "entregarlo" sin que parezca que están cuestionando la profesionalidad del equipo. Algunos consejos:
Empieza por tu matrona de atención primaria. Es la persona que mejor te puede orientar sobre qué es realista en tu hospital concreto. No es lo mismo un hospital grande con bañera de dilatación que uno pequeño que no la tiene.
No lo presentes como algo cerrado. "He estado informándome y he escrito mis preferencias, ¿puedes revisarlo conmigo?" funciona mucho mejor que dejarlo en la mesa y esperar.
Llévalo al hospital con varias copias. El día del parto, los turnos cambian, y es posible que te atienda alguien que no ha visto tu historial. Tener copias extra ayuda.
Sé realista sobre tu hospital. Si tu hospital no tiene bañera de parto, pedirla en el plan de parto no va a hacer que aparezca. Céntrate en las cosas que sí pueden adaptarse.
No lo envíes por email y te olvides. El plan de parto funciona cuando genera conversación, no cuando es un PDF en un buzón.
Tu derecho al consentimiento informado
Esto es importante y va más allá del plan de parto. La Ley 41/2002 de autonomía del paciente establece que tienes derecho a recibir información sobre cualquier procedimiento y a dar tu consentimiento antes de que se realice. Esto incluye el parto.
En la práctica, esto significa que nadie debería ponerte oxitocina, hacerte una episiotomía o romperte la bolsa sin explicarte por qué y sin tu aceptación. El plan de parto es una forma de recordar este derecho, pero el derecho existe con o sin documento.
Si durante el parto sientes que no te están informando o que no te dan opción, puedes y debes preguntar. "¿Qué me estáis poniendo?" o "¿Es necesario hacer esto ahora?" son preguntas legítimas en cualquier momento.
Para entender mejor tus derechos y el proceso del parto, consulta nuestras guías para embarazadas donde abordamos estos temas con detalle.
El plan B dentro del plan
Un buen plan de parto incluye lo que quieres si todo va bien Y lo que prefieres si las cosas se complican. Esto no es ser pesimista, es ser práctica.
Puedes incluir apartados como:
- "Si necesito una cesárea de urgencia, me gustaría que mi pareja esté presente si es posible."
- "Si el bebé necesita ir a neonatos, me gustaría que mi pareja le acompañe."
- "Si no puedo hacer piel con piel inmediato, me gustaría que lo haga mi pareja."
Tener estas preferencias pensadas de antemano te quita presión en un momento en el que vas a estar concentrada en otras cosas.
En resumen
El plan de parto no va de controlar tu parto. Va de llegar informada, de tener conversaciones importantes antes del día D, y de ejercer tu derecho a participar en las decisiones sobre tu cuerpo y tu bebé.
Hazlo. Aunque luego todo cambie. Precisamente porque luego todo puede cambiar.
Si tienes dudas sobre el embarazo o el parto, en el blog de Numama publicamos información basada en evidencia para acompañarte en este proceso.
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*Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la atención médica profesional. Consulta con tu matrona o ginecólogo cualquier duda sobre tu plan de parto.*
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