La preparación al parto: ¿es imprescindible? Qué esperar
La preparación al parto: ¿es imprescindible? Qué esperar

La preparación al parto genera opiniones de todo tipo: hay quien dice que fue lo mejor de su embarazo y quien la recuerda como una pérdida de tiempo monumental. Si estás buscando preparación al parto opiniones reales para decidir si apuntarte, vamos a intentar darte una visión honesta.
Qué es exactamente la preparación al parto
En esencia, son sesiones (normalmente grupales) donde una matrona u otro profesional te explica qué va a pasar durante el parto, cómo gestionar el dolor, qué opciones tienes y, en muchos casos, también toca el postparto y la lactancia.
La duración varía bastante. En la sanidad pública suelen ser entre 6 y 10 sesiones. En la privada puede ser un curso intensivo de fin de semana o un programa de varias semanas.
Preparación al parto en la sanidad pública
En España, las clases de preparación al parto en el sistema público son gratuitas y las imparte la matrona de tu centro de salud. Se suelen ofrecer a partir de la semana 28-30 de embarazo.
Lo bueno: - Gratis. - Impartidas por matronas con experiencia clínica real. - Suelen incluir ejercicios de suelo pélvico, técnicas de respiración y una explicación bastante completa de las fases del parto. - Es una oportunidad de conocer a otras embarazadas de tu zona, que puede no parecer importante pero a veces acaba siendo lo más valioso.
Lo menos bueno: - Los grupos pueden ser grandes (15-20 personas o más), lo que limita la atención individualizada. - Los horarios no siempre son compatibles con el trabajo. - La calidad depende mucho de la matrona que te toque. Hay quien tiene un talento increíble para explicar y quien se limita a leer un PowerPoint. - En algunos centros, el contenido se ha quedado algo desactualizado.
Preparación al parto privada
Hay una oferta amplia: desde clases presenciales en centros de maternidad hasta cursos online. Los precios varían entre 100 y 500 euros dependiendo del formato y la duración.
Lo bueno: - Grupos más pequeños, más posibilidad de preguntar. - Horarios más flexibles, a veces incluyendo fines de semana. - Algunos incluyen contenido específico como hipnoparto, preparación con fisioterapia perineal o sesiones de porteo y lactancia. - Suelen ser más actualizados en contenido.
Lo menos bueno: - El precio, obviamente. - No todos los cursos privados son mejores que los públicos. Hay mucho marketing y no siempre la calidad justifica el coste. - Es posible que te vendan una visión muy concreta del parto (todo natural, sin intervención) que luego no se corresponde con la realidad de lo que ocurra en tu caso.
¿Y los cursos online?
Han crecido mucho en los últimos años, especialmente después de la pandemia. Plataformas como YouTube tienen contenido gratuito de matronas, y también hay cursos de pago bastante completos.
Ventajas: - Los haces a tu ritmo, cuando quieras, en pijama. - Puedes repetir las partes que no te quedaron claras. - Algunos son muy buenos y están impartidos por profesionales con mucha experiencia.
Desventajas: - Pierdes la parte grupal: las preguntas de otras embarazadas, la conexión, el sentirte acompañada. - No hay ejercicios físicos supervisados (nadie te corrige la postura). - Requiere disciplina. Es fácil dejarlo para mañana y que mañana sea la semana 39.
Qué se aprende realmente
Una buena preparación al parto debería cubrir al menos esto:
- Las fases del parto: dilatación, expulsivo, alumbramiento. Qué esperar en cada una, cuánto puede durar, qué señales indican que debes ir al hospital.
- Manejo del dolor: opciones farmacológicas (epidural, óxido nitroso) y no farmacológicas (movimiento, agua caliente, respiración, masaje).
- Intervenciones comunes: qué es una episiotomía, qué es la oxitocina sintética, cuándo se hace una cesárea y por qué.
- El plan de parto: qué es, cómo redactarlo, qué se puede pedir y qué no.
- Postparto inmediato: el piel con piel, las primeras horas, los puntos si los hay.
- Lactancia materna: enganche, posiciones, problemas frecuentes.
- Ejercicios: suelo pélvico, respiración, posturas para facilitar la dilatación.
Lo que muchas preparaciones al parto se saltan
Y aquí es donde suelen fallar, tanto las públicas como las privadas:
- El postparto emocional: los altibajos hormonales, el baby blues, cuándo es normal sentirse fatal y cuándo hay que pedir ayuda. Se menciona de pasada, si acaso.
- La recuperación física real: los loquios, los puntos, la dificultad para sentarse, el estreñimiento postparto. Se habla poco y debería hablarse mucho más.
- Qué pasa cuando el parto no sale como esperabas: cesáreas no planificadas, inducciones largas, partos instrumentados. Muchas preparaciones pintan un escenario ideal y luego la realidad es otra, lo que puede generar frustración o culpa.
- La pareja: en muchas clases, la persona acompañante está de florero. Un buen curso debería darle herramientas concretas para ayudar durante el parto y el postparto.
- La burocracia: registro del bebé, prestación por nacimiento, permisos de maternidad/paternidad. Nadie lo cuenta y todo el mundo lo necesita.
Para primerizas vs experimentadas
Si es tu primer embarazo, la preparación al parto suele merecer la pena. No porque vayas a aprender a parir (eso no se aprende en una clase), sino porque llegas con menos miedo y más información. Saber qué está pasando en tu cuerpo en cada momento reduce la ansiedad de forma notable.
Si ya has tenido un parto anterior, el valor de las clases cambia. Es posible que la parte teórica la tengas ya asimilada. Pero puede interesarte si:
- Tu primer parto fue muy distinto a lo que esperabas y quieres procesarlo.
- Quieres preparar un parto diferente (por ejemplo, un parto en el agua o un VBAC después de cesárea).
- Han pasado muchos años y sientes que necesitas refrescar.
- Quieres la parte social: conocer a otras madres.
Entonces, ¿es imprescindible?
No. No es imprescindible. Se puede parir sin haber hecho un curso de preparación.
Pero es útil. Sobre todo si es tu primera vez, si tiendes a la ansiedad ante lo desconocido o si quieres tomar decisiones informadas durante el parto. La información no te garantiza un parto perfecto (eso no existe), pero sí te da herramientas para vivirlo de forma más consciente.
Lo que sí te recomendamos: vayas o no a clases, infórmate. Lee, pregunta a tu matrona, habla con otras madres. Llega al parto sabiendo al menos las opciones que tienes.
Y si te apuntas, ve con la mente abierta. No todo lo que te cuenten se aplicará a tu caso, y está bien. La preparación es eso: prepararse, no seguir un guion.
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