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Viajes durante el embarazo: hasta cuándo puedes volar y qué tener en cuenta

Viajes durante el embarazo: hasta cuándo puedes volar y qué tener en cuenta

Viajes durante el embarazo: hasta cuándo puedes volar y qué tener en cuenta

Viajar embarazada en avión es perfectamente posible en la mayoría de los casos, pero hay semanas límite, aerolíneas con normas distintas y un par de precauciones que conviene conocer antes de reservar nada. Si estás planificando una escapada o tienes un viaje de trabajo, aquí va todo lo que necesitas saber.

El mejor momento para volar: el segundo trimestre

La mayoría de profesionales coinciden en que el segundo trimestre (semanas 14 a 27) es la etapa más cómoda para volar. Las náuseas suelen haber remitido, la barriga todavía no pesa demasiado y el riesgo de complicaciones es estadísticamente menor.

Eso no significa que no puedas volar en el primer trimestre ni al principio del tercero. Simplemente que, si puedes elegir fechas, ese es el tramo ideal.

Qué dice cada aerolínea: Iberia, Ryanair y Vueling

Aquí es donde la cosa se pone concreta, porque cada compañía tiene sus propias normas.

Iberia: - Permite volar hasta la semana 36 en embarazos sin complicaciones. - A partir de la semana 28, es recomendable llevar un certificado médico que confirme que no hay contraindicaciones. - En embarazos múltiples, el límite baja a la semana 32.

Ryanair: - Permite volar hasta el final de la semana 36. - Desde la semana 28, exige un certificado médico ("fit to fly") firmado por tu ginecólogo o matrona, con fecha de emisión no superior a dos semanas antes del vuelo. - Para embarazos múltiples, el límite es la semana 32.

Vueling: - Permite volar hasta la semana 36 en embarazos simples. - A partir de la semana 27, piden un certificado médico. - En embarazos gemelares, el corte es la semana 32.

Importante: las políticas de las aerolíneas pueden cambiar. Verifica siempre en la web oficial de tu compañía antes de reservar.

Un consejo: aunque la aerolínea no lo exija formalmente en tu semana de gestación, llevar un informe médico actualizado nunca está de más. Es posible que en el control de embarque te pregunten, y tener el papel a mano ahorra disgustos.

El certificado médico: qué debe incluir

Si necesitas un certificado "apta para volar", asegúrate de que contenga:

  • Tu nombre completo.
  • Semana de gestación y fecha probable de parto.
  • Confirmación de que el embarazo es sin complicaciones.
  • Firma y sello del profesional sanitario.
  • Fecha de emisión (lo más reciente posible; la mayoría de aerolíneas piden que tenga menos de 7-15 días).

Pídelo con antelación a tu matrona o ginecólogo. Es un trámite sencillo, pero no lo dejes para el último día.

Seguro de viaje: no te lo saltes

El seguro de viaje estándar no suele cubrir complicaciones del embarazo. Esto es importante, sobre todo si vuelas fuera de España o de la UE.

  • Dentro de la UE, la Tarjeta Sanitaria Europea te cubre la asistencia sanitaria pública, pero no la repatriación ni urgencias privadas.
  • Fuera de la UE, una urgencia obstétrica sin seguro puede salir carísima. Hablamos de miles de euros en países como Estados Unidos.

Busca un seguro que cubra explícitamente "complicaciones del embarazo" hasta la semana en la que viajas. Lee la letra pequeña: algunos cubren hasta la semana 24, otros hasta la 32. Pregunta antes de contratar.

Qué llevar en el equipaje de mano

Más allá de lo habitual, para un vuelo embarazada conviene meter en la mochila o bolso de mano:

  • Medias de compresión: en serio, son lo más útil que puedes llevar. En el embarazo hay más riesgo de trombosis venosa, y las horas sentada en un avión no ayudan. Unas medias de compresión graduada (las encuentras en farmacia por 15-30 euros) reducen ese riesgo y además hacen que las piernas no se hinchen tanto.
  • Botella de agua vacía (para rellenar después del control de seguridad). Hidrátate más de lo que crees necesario.
  • Snacks: frutos secos, fruta, galletas. Los horarios de los vuelos no siempre coinciden con tu hambre.
  • Tu cartilla de embarazo o informe médico con los datos relevantes.
  • Medicación habitual: si tomas ácido fólico, hierro o lo que sea, que vaya contigo, no en la maleta facturada.

Durante el vuelo: muévete

Es habitual que te digan "camina por el pasillo cada hora", y es un buen consejo, pero además:

  • Pide asiento de pasillo. No tendrás que molestar a nadie para levantarte y es más fácil estirar las piernas.
  • Haz ejercicios con los pies (círculos, flexiones) mientras estés sentada.
  • Afloja el cinturón de seguridad cuando se apague la señal; colócalo por debajo de la barriga, sobre los huesos de la cadera.
  • Evita comidas pesadas antes y durante el vuelo. La hinchazón abdominal es más molesta a 10.000 metros de altitud.

Destinos a evitar o considerar con cuidado

No se trata de prohibir nada, pero conviene pensar dos veces en ciertos casos:

  • Países con brotes activos de Zika: el virus del Zika sigue presente en algunas zonas tropicales y puede causar malformaciones fetales graves. Consulta la web del Ministerio de Sanidad o los avisos de la OMS antes de reservar.
  • Destinos sin infraestructura sanitaria fiable: si estás en el tercer trimestre, ir a un lugar remoto donde la atención médica es limitada puede no ser la mejor idea.
  • Altitud extrema: destinos por encima de 2.500-3.000 metros (como algunas zonas de los Andes o el Tíbet) pueden provocar mal de altura, que es más incómodo durante el embarazo y podría reducir la oxigenación.
  • Destinos que exigen vacunas no recomendadas en embarazo: como la vacuna de la fiebre amarilla (vacuna de virus vivo), que generalmente no se administra a embarazadas salvo riesgo elevado.

Vuelos largos vs vuelos cortos

Un Madrid-Barcelona de hora y media no requiere grandes preparativos. Un vuelo de 8 horas a Nueva York ya es otra historia.

Para vuelos largos:

  • Las medias de compresión pasan de recomendables a casi imprescindibles.
  • Hidrátate mucho más (el aire de cabina es muy seco).
  • Levántate al menos cada hora y media.
  • Si tienes factores de riesgo adicionales (trombofilia, antecedentes de trombosis), habla con tu médico antes de volar. Puede que te recomiende heparina de bajo peso molecular para el vuelo.

Para vuelos cortos dentro de Europa, con sentido común y las medias puestas, suele ser suficiente.

Cuándo no deberías volar

Hay situaciones en las que es mejor no subirse a un avión:

  • Si tienes placenta previa u otras complicaciones diagnosticadas.
  • Si hay riesgo de parto prematuro.
  • Si has tenido sangrado reciente.
  • Si tu médico te lo ha desaconsejado expresamente.

En caso de duda, consulta siempre con tu profesional sanitario antes de comprar los billetes.

Planifica con margen

Un último consejo práctico: si vas a volar en el tercer trimestre, ten un plan B. Los vuelos se cancelan, se retrasan, y lo que iba a ser un viaje de ida y vuelta de fin de semana puede convertirse en tres días fuera de casa. Asegúrate de tener localizado un centro hospitalario en tu destino, lleva la documentación a mano y viaja con un margen de semanas antes de la fecha probable de parto.

Viajar embarazada puede ser una experiencia estupenda si lo planificas bien. No hace falta dejar de vivir durante nueve meses, pero sí adaptarse un poco.

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Aviso: este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre con tu ginecólogo o matrona antes de tomar decisiones sobre viajes durante el embarazo.

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