Sexualidad durante el embarazo

Información práctica y sin tabúes sobre la vida sexual durante el embarazo: seguridad, cambios, posiciones y comunicación en pareja.

Sí, en la inmensa mayoría de los embarazos las relaciones sexuales son completamente seguras. El bebé está protegido dentro del útero, rodeado de líquido amniótico y sellado por el tapón mucoso del cuello uterino. La penetración no puede alcanzar ni dañar al bebé. Las contracciones del orgasmo son diferentes a las contracciones de parto y no provocan un parto prematuro en un embarazo normal. Dicho esto, es importante que te sientas cómoda y que haya deseo: el embarazo no obliga ni a tener relaciones ni a dejar de tenerlas.

Si tu embarazo evoluciona con normalidad, puedes mantener relaciones sexuales hasta el final.

El orgasmo puede provocar contracciones leves del útero que son inofensivas y se pasan solas.

Es normal notar un poco más de flujo después del sexo. Si hubiera sangrado, consulta con tu matrona.

Si tu pareja tiene una infección de transmisión sexual activa, usa preservativo para proteger al bebé.

En las primeras semanas es habitual que el deseo baje. Las náuseas, el cansancio extremo y la hipersensibilidad en los pechos hacen que el sexo sea lo último en lo que piensas. También puede haber miedo, sobre todo si el embarazo ha sido muy buscado o ha habido pérdidas anteriores. Todo esto es completamente comprensible y temporal.

No te presiones ni te sientas culpable si no te apetece. Tu cuerpo está dedicando toda su energía a un proceso enorme.

La intimidad no se limita al sexo: abrazos, caricias, masajes y tiempo juntos también alimentan la conexión.

Comunica a tu pareja cómo te sientes. El silencio puede generar malentendidos.

Muchas mujeres experimentan un resurgir del deseo en el segundo trimestre. Las náuseas suelen remitir, la energía vuelve y el aumento del flujo sanguíneo en la zona pélvica incrementa la sensibilidad. Algunas mujeres descubren que tienen orgasmos más intensos que antes del embarazo. La barriga todavía no es muy grande, así que la comodidad física es buena.

Aprovecha si te sientes bien. Es un buen momento para reconectar con tu pareja.

La lubricación natural suele aumentar, pero si necesitas lubricante, usa uno a base de agua.

Los pechos pueden estar especialmente sensibles. Comunica qué te gusta y qué no.

La barriga grande puede complicar la logística, pero no impide tener relaciones si ambos lo deseáis. El cansancio vuelve, la presión del bebé sobre la vejiga es constante y encontrar una posición cómoda requiere creatividad. Algunas parejas reducen la frecuencia de forma natural y eso está bien. Otras mantienen una vida sexual activa hasta el final.

La comunicación es más importante que nunca. Habla sobre qué funciona y qué no.

El sexo oral es seguro. Única precaución: tu pareja no debe soplar aire dentro de la vagina (riesgo muy raro pero real de embolia de aire).

En las últimas semanas, el semen contiene prostaglandinas que pueden contribuir a madurar el cuello del útero. No provocará el parto si tu cuerpo no está preparado.

A medida que la barriga crece, algunas posiciones clásicas se vuelven incómodas o directamente imposibles. La clave es evitar la presión sobre la barriga y que tú puedas controlar la profundidad y el ritmo.

De lado (cucharita): muy cómoda en el tercer trimestre, sin presión sobre la barriga y con poco esfuerzo físico.

Tú encima: te permite controlar la profundidad, el ángulo y el ritmo. Buena opción en todo el embarazo.

A cuatro puntos: quita todo el peso de la barriga. Especialmente cómoda en el tercer trimestre.

Sentada en el borde de la cama con tu pareja de pie o arrodillada: otra opción que evita presión abdominal.

Usa cojines para apoyarte y encontrar ángulos cómodos. Un cojín bajo las caderas puede cambiar mucho.

La libido durante el embarazo es impredecible y varía enormemente de una mujer a otra. Puede subir, bajar, desaparecer, volver con fuerza o fluctuar de una semana a otra. Todo es normal. Factores que influyen: las hormonas (estrógenos y progesterona), el cansancio, las náuseas, cómo te sientes con tu cuerpo cambiante, tus emociones, tus miedos y la relación con tu pareja.

Tu pareja también puede experimentar cambios en su deseo: miedo a hacer daño al bebé, percepción diferente de tu cuerpo, ansiedad por la paternidad.

No compares tu experiencia con la de otras. Cada embarazo es diferente.

Si tu libido ha bajado mucho y te preocupa, recuerda que es temporal. Volverá.

La sexualidad durante el embarazo toca temas profundos: la imagen corporal, la transición de pareja a familia, la vulnerabilidad, los roles. Es normal sentirse extraña en un cuerpo que cambia cada semana. Algunas mujeres se sienten más sensuales y poderosas; otras, incómodas o poco atractivas. Ambas experiencias son válidas.

Habla con tu pareja sobre cómo os sentís, no solo sobre frecuencia o posiciones.

Si sientes que tu cuerpo cambiante te genera rechazo, exprésalo. Guardártelo puede crear distancia.

La intimidad emocional (conversaciones profundas, planes juntos, risas) es la base de la conexión física.

Si hay problemas de pareja que el embarazo ha amplificado, la terapia de pareja puede ser muy útil.

Hay situaciones concretas en las que tu profesional de salud puede recomendarte abstinencia sexual (penetración y/o orgasmo). Si tienes dudas, pregunta directamente a tu matrona o ginecólogo.

Placenta previa (la placenta cubre total o parcialmente el cuello del útero).

Amenaza de parto prematuro o cérvix acortado.

Rotura prematura de membranas (has roto aguas antes de tiempo).

Sangrado vaginal sin causa conocida.

Si tu pareja tiene herpes genital activo (riesgo de transmisión al bebé).

En estos casos, pregunta qué actividades sí puedes hacer: la intimidad tiene muchas formas.

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