Epidural sí o no: todo lo que necesitas saber para decidir
Epidural sí o no: todo lo que necesitas saber para decidir

La epidural en el parto es probablemente una de las decisiones que más vueltas le das durante el embarazo. Y es normal: hay opiniones para todos los gustos, desde quien te dice que es lo mejor del mundo hasta quien te mira raro si la pides. La realidad es que no hay una respuesta universal. Lo que hay es información, y con ella puedes tomar la decisión que mejor encaje contigo. Aquí la tienes, sin filtros y sin dramas.
Qué es exactamente la epidural
La analgesia epidural es una técnica que consiste en introducir un catéter muy fino en el espacio epidural de la columna lumbar para administrar anestésico local. El efecto es una reducción significativa o total del dolor de las contracciones, manteniendo la consciencia y, en la mayoría de los casos, cierta movilidad.
En España, según datos del Ministerio de Sanidad, entre el 70% y el 75% de los partos vaginales se realizan con epidural. Es, con diferencia, el método más utilizado para el alivio del dolor durante el parto en nuestro país, y forma parte de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud.
Cómo se pone
El procedimiento dura unos 10-15 minutos y lo realiza un anestesista:
1. Te colocan en posición sentada o tumbada de lado, con la espalda curvada. 2. Se desinfecta la zona lumbar y se aplica anestesia local en la piel (un pinchacito que apenas se nota). 3. Se introduce una aguja especial hasta localizar el espacio epidural. 4. A través de esa aguja se pasa un catéter finísimo, se retira la aguja y el catéter queda fijado con esparadrapo en la espalda. 5. Se administra una dosis de prueba y luego la dosis completa. El efecto tarda entre 10 y 20 minutos en alcanzar su máximo.
A partir de ahí, se puede ir ajustando la medicación. En muchos hospitales españoles ya se usa la técnica de "walking epidural" o epidural ambulante, que permite mayor movilidad.
Qué se siente con epidural
Vamos a ser honestas: la experiencia varía bastante de una mujer a otra. Algunas cosas que puedes esperar:
- Reducción importante del dolor. La mayoría de mujeres pasan de un dolor intenso a sentir presión o molestia tolerable. No siempre es un alivio del 100%, pero sí suficiente para descansar.
- Sensación de piernas pesadas. Puedes notar las piernas dormidas, con hormigueo o simplemente pesadas. El grado depende de la dosis.
- Sigues sintiendo las contracciones. En la mayoría de las epidurales actuales notas que el útero se contrae, pero sin el dolor agudo. Esto te ayuda a saber cuándo empujar en el expulsivo.
- Posibles zonas sin efecto. A veces la epidural no cubre un lado del abdomen de forma homogénea. Se llama "ventana" y el anestesista puede corregirla ajustando el catéter o la dosis.
La epidural que no funciona
Conviene saberlo: en un pequeño porcentaje de casos (entre el 5% y el 10%), la epidural no funciona de manera óptima. Puede que el alivio sea parcial, que cubra solo un lado o que necesite ser recolocada. No es lo habitual, pero puede pasar, y no significa que haya un error médico.
Beneficios reales de la epidural
- Alivio del dolor eficaz. Es el método más potente disponible para el dolor del parto.
- Permite descansar. En partos largos, poder dormir unas horas durante la dilatación supone una diferencia enorme en tu energía para el expulsivo.
- Reduce el estrés y la ansiedad. El dolor intenso prolongado dispara el cortisol, que puede afectar al progreso del parto.
- Facilita intervenciones si son necesarias. Si surge una complicación que requiere fórceps, ventosa o cesárea urgente, ya tienes la vía puesta.
- Está disponible en la sanidad pública española. Es tu derecho solicitarla en cualquier hospital público, las 24 horas, según la Estrategia de Atención al Parto Normal del SNS.
Riesgos y efectos secundarios
Aquí va la parte que a veces se omite o se exagera, según quién te lo cuente. Vamos a ser precisas:
Efectos frecuentes (les pasan a muchas mujeres)
- Hipotensión. Bajada de tensión arterial. Se previene con suero intravenoso y se corrige rápidamente.
- Dificultad para orinar. Es habitual necesitar sondaje vesical durante el parto. Es temporal.
- Temblores. Muchas mujeres experimentan escalofríos, no relacionados con frío. Desaparecen solos.
- Picor leve. Por los opiáceos que a veces se incluyen en la mezcla anestésica.
- Fiebre materna. La epidural puede elevar ligeramente la temperatura. No es una infección, pero puede llevar a que se hagan pruebas al bebé por precaución.
Efectos poco frecuentes
- Cefalea post-punción dural. Ocurre en el 1-2% de los casos, cuando la aguja perfora accidentalmente la duramadre. Provoca un dolor de cabeza intenso que empeora al estar de pie. Tiene tratamiento específico (parche hemático) y se resuelve bien.
- Dolor de espalda en el punto de punción. Puede durar unos días. El dolor de espalda crónico postparto NO está causado por la epidural según la evidencia actual; está más relacionado con el embarazo y el posparto en sí.
Efectos raros (menos de 1 entre 10.000)
- Infección en el punto de inserción.
- Hematoma epidural.
- Daño neurológico permanente (extremadamente raro, menos de 1 entre 100.000).
Lo que la epidural NO causa
Merece la pena aclarar mitos que siguen circulando:
- No causa parálisis. El riesgo de daño neurológico grave es comparable al de un rayo.
- No está demostrado que aumente el riesgo de cesárea. Estudios recientes, incluidos los del Cochrane, no encuentran relación causal.
- No hace daño al bebé. Las dosis de anestésico que llegan al feto son mínimas y no tienen efectos clínicos significativos.
La epidural y el progreso del parto
Esto es importante porque es donde suele estar el debate real. La epidural puede:
- Alargar ligeramente la fase de expulsivo (unos 15-30 minutos de media). Las guías del NICE recomiendan permitir más tiempo antes de considerar parto instrumental si hay epidural.
- Aumentar ligeramente la probabilidad de parto instrumental (fórceps o ventosa). La evidencia es moderada y depende mucho de la práctica de cada hospital.
- No afectar significativamente a la tasa de cesáreas. Este es un punto en el que la evidencia ha cambiado mucho: estudios antiguos sugerían relación, pero los más recientes y rigurosos no la confirman.
La Sociedad Española de Anestesiología (SEDAR) y la SEGO coinciden en que la epidural es segura y compatible con un parto fisiológico cuando se administra y se maneja correctamente.
Alternativas a la epidural
Si prefieres explorar otras opciones, o quieres combinarlas, estas son las más habituales en hospitales españoles:
- Óxido nitroso (gas de la risa). Cada vez más disponible en paritorios españoles. Lo inhalas tú misma durante las contracciones. Alivia parcialmente y no tiene efectos residuales. Si te interesa, pregunta en tu hospital si lo ofrecen.
- Inyección de agua estéril. Se inyecta agua estéril en cuatro puntos de la zona lumbar. Alivia específicamente el dolor de espalda durante el parto. Duele al ponerla, pero el alivio dura 1-2 horas.
- Inmersión en agua. Las bañeras de dilatación ayudan a muchas mujeres en la fase de dilatación. En algunos hospitales también se puede parir en el agua.
- Movimiento y cambios de postura. Poder moverte, usar la pelota de pilates, ponerte en cuclillas o a cuatro patas cambia la percepción del dolor.
- Técnicas de respiración y relajación. No eliminan el dolor pero ayudan a gestionarlo. Cursos de preparación al parto y métodos como el hipnoparto trabajan en esta línea.
- TENS (estimulación eléctrica transcutánea). Un aparato portátil que envía impulsos eléctricos. Algunas mujeres lo encuentran útil en las primeras fases.
Ninguna de estas alternativas ofrece el mismo nivel de alivio que la epidural, pero pueden ser suficientes para ti o servir como complemento mientras decides si la pides.
Cuándo no se puede poner la epidural
Hay situaciones en las que la epidural está contraindicada:
- Trastornos de coagulación graves o tratamiento con ciertos anticoagulantes.
- Infección activa en la zona lumbar.
- Hipertensión intracraneal.
- Alergia a los anestésicos locales.
- Negativa de la paciente (obvio, pero importante: nadie puede obligarte a ponértela ni a no ponértela).
Algunas situaciones que generan dudas pero NO son contraindicaciones: tatuajes en la espalda, escoliosis leve, hernia discal, cirugía previa de espalda. En estos casos, el anestesista valorará individualmente.
Cómo tomar tu decisión
No hay una respuesta correcta universal. Pero sí hay formas de prepararte:
1. Infórmate, pero de fuentes fiables. La web de la SEGO, el Ministerio de Sanidad y tu matrona son mejores referencias que los foros. 2. Habla con el anestesista. En muchos hospitales españoles hay consulta preanestésica antes del parto. Aprovéchala para preguntar todo. 3. No te cierres a nada. Puedes ir con la idea de no ponerla y cambiar de opinión, o al revés. El plan de parto es una guía, no un contrato. 4. Ignora la presión. Ni de quienes te dicen que "sin epidural no es un parto de verdad" ni de quienes te hacen sentir débil por pedirla.
Cuando redactes tu plan de parto, incluir tus preferencias sobre la epidural es importante. Pero recuerda que puedes cambiar de opinión en cualquier momento.
Preguntas frecuentes
¿Hay un momento límite para pedirla?
Técnicamente, la epidural se puede poner en cualquier momento de la dilatación. En la práctica, si estás en expulsivo avanzado, puede que no dé tiempo a que haga efecto. Lo ideal es que hables con tu matrona sobre cuándo pedirla si la quieres.
¿Puedo pedir que me la quiten si no me gusta?
Sí. Se puede detener la administración de medicación y el efecto desaparece gradualmente. El catéter se deja puesto por si lo necesitas más adelante.
¿Afecta a la lactancia?
No hay evidencia de que la epidural afecte negativamente a la lactancia materna. Algunos estudios sugieren una relación, pero no se ha establecido causalidad.
¿Cuánto cuesta en la sanidad privada?
En hospitales privados españoles, la epidural suele estar incluida en el paquete de parto, aunque conviene confirmarlo. En la sanidad pública es gratuita.
Si estás en las últimas semanas de embarazo, quizá estés repasando todo lo que necesitas tener listo. Echa un vistazo a la guía de preparación para el parto y, si quieres seguir el desarrollo de tu bebé semana a semana, aquí tienes la semana 37, cuando muchos bebés ya están encajados y listos.
Lo más importante es que la decisión sobre la epidural sea tuya, tomada con información y sin culpa. Sea cual sea tu elección, es la correcta.
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*Contenido informativo. No sustituye el consejo de tu profesional de salud.*
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