Preeclampsia: señales de alerta que toda embarazada debería conocer
Preeclampsia: señales de alerta que toda embarazada debería conocer

La preeclampsia en el embarazo es una de esas complicaciones que muchas mujeres han oído mencionar pero pocas entienden realmente. Y es fundamental que la entiendas, porque detectarla a tiempo puede cambiar por completo el pronóstico. No te cuento esto para asustarte, sino para todo lo contrario: cuando sabes qué buscar y cuándo actuar, tienes el poder de protegerte a ti misma y a tu bebé. La preeclampsia afecta a entre un 2 % y un 5 % de los embarazos en España, y aunque la mayoría de los casos se resuelven bien con un seguimiento adecuado, no es algo que pueda esperar.
Qué es la preeclampsia
La preeclampsia es un trastorno que aparece a partir de la semana 20 de embarazo y se caracteriza por una tensión arterial alta acompañada de daño en algún órgano, habitualmente los riñones. Durante mucho tiempo se diagnosticaba únicamente por hipertensión más proteínas en la orina, pero hoy sabemos que puede presentarse sin proteinuria si hay otros signos de afectación orgánica.
Lo que ocurre, de forma simplificada, es esto: por razones que la ciencia aún no comprende del todo, la placenta no se desarrolla correctamente en las primeras semanas de embarazo. Los vasos sanguíneos que la alimentan son más estrechos de lo que deberían. Esto no suele dar problemas al principio, pero a medida que avanza el embarazo y la placenta necesita más sangre, empieza a liberar sustancias al torrente sanguíneo de la madre que dañan el revestimiento de los vasos sanguíneos (el endotelio). El resultado es una tensión alta en el embarazo, inflamación y daño potencial en órganos como los riñones, el hígado o el cerebro.
¿Es lo mismo que la hipertensión gestacional?
No. La hipertensión gestacional es una tensión arterial alta que aparece después de la semana 20 pero sin daño orgánico. Es más leve que la preeclampsia, aunque requiere vigilancia porque un porcentaje de casos puede evolucionar hacia preeclampsia. Si te diagnostican hipertensión gestacional, tu equipo médico te hará controles más frecuentes para detectar cualquier cambio a tiempo.
Las señales de alerta
Aquí está lo más importante de todo este artículo. Algunas señales de preeclampsia son silenciosas y solo se detectan en los controles prenatales, pero otras las puedes notar tú misma. Conocerlas puede marcar la diferencia.
Señales que detecta tu médico o matrona
- Tensión arterial elevada: igual o superior a 140/90 mmHg en dos tomas separadas por al menos 4 horas. Si la tensión es igual o superior a 160/110 mmHg, se considera preeclampsia grave.
- Proteínas en la orina: se detectan en los análisis rutinarios de orina que te hacen en cada visita prenatal. Por eso esas visitas son tan importantes; no te saltes ninguna.
- Alteraciones analíticas: plaquetas bajas, enzimas hepáticas elevadas, creatinina alta. Todo esto se ve en los análisis de sangre.
Señales que puedes notar tú
Estas son las que necesitas grabarte a fuego:
- Dolor de cabeza intenso y persistente. No hablamos de un dolor leve que se pasa con paracetamol, sino de un dolor fuerte que no cede, a menudo frontal o en las sienes.
- Alteraciones visuales. Ver lucecitas, manchas, visión borrosa o doble. Cualquier cambio visual repentino durante el embarazo es una señal de alarma.
- Dolor en la parte alta del abdomen, especialmente bajo las costillas del lado derecho o en la boca del estómago. Muchas mujeres lo confunden con ardor de estómago o problemas digestivos, pero el dolor de la preeclampsia es más intenso y constante.
- Hinchazón repentina. Sí, la hinchazón es normal en el embarazo, especialmente en los pies y tobillos. Pero una hinchazón brusca en la cara, las manos o los pies que aparece de un día para otro, acompañada de un aumento de peso rápido (más de un kilo en una semana), es diferente.
- Náuseas o vómitos en el segundo o tercer trimestre. No son los vómitos del primer trimestre; aparecen más tarde y pueden indicar afectación hepática.
- Sensación de falta de aire no justificada por el esfuerzo.
- Disminución notable de la cantidad de orina.
Cuándo ir a urgencias
No dudes en acudir a urgencias de maternidad si tienes:
- Dolor de cabeza intenso que no se pasa con paracetamol.
- Alteraciones en la visión.
- Dolor abdominal fuerte bajo las costillas.
- Hinchazón repentina e importante en cara y manos.
- Cualquier combinación de los síntomas anteriores.
Es mejor ir y que te digan que todo está bien a quedarte en casa con una preeclampsia que está avanzando. Los profesionales sanitarios prefieren verte diez veces innecesariamente a no verte la vez que de verdad importa.
Quién tiene más riesgo
Algunos factores aumentan la probabilidad de desarrollar preeclampsia:
- Primer embarazo. La preeclampsia es más frecuente en primíparas.
- Haber tenido preeclampsia en un embarazo anterior. Es el factor de riesgo más potente; la recurrencia puede llegar al 25 %.
- Embarazo múltiple (gemelos, trillizos).
- Enfermedades previas: hipertensión crónica, enfermedad renal, diabetes (incluida la diabetes gestacional), lupus, síndrome antifosfolípido.
- Edad extrema: menores de 20 o mayores de 40 años.
- Obesidad: un IMC superior a 30 antes del embarazo.
- Intervalo prolongado entre embarazos: más de 10 años desde el último.
- Técnicas de reproducción asistida.
Prevención: aspirina en bajo riesgo y alto riesgo
Si tienes factores de riesgo, tu ginecólogo puede recomendarte ácido acetilsalicílico (aspirina) en dosis baja (100-150 mg/día) desde antes de la semana 16 de embarazo y hasta la semana 36. Esta medida ha demostrado reducir el riesgo de preeclampsia precoz en un 60-70 %, según una revisión de la Fetal Medicine Foundation.
No tomes aspirina por tu cuenta. Es tu médico quien debe valorar si es apropiado en tu caso y en qué dosis.
Tipos de preeclampsia
No todas las preeclampsias son iguales. La clasificación importa porque determina cómo se actúa.
Preeclampsia leve
Tensión arterial entre 140/90 y 159/109 mmHg, con proteinuria u otros signos de afectación orgánica leve. Permite un seguimiento ambulatorio o con hospitalizaciones breves, siempre que los controles se mantengan frecuentes.
Preeclampsia grave
Tensión arterial igual o superior a 160/110 mmHg, o preeclampsia con cualquiera de estos signos: plaquetas por debajo de 100.000, enzimas hepáticas al doble de lo normal, insuficiencia renal, edema pulmonar, o síntomas neurológicos (dolor de cabeza intenso, alteraciones visuales). Requiere hospitalización inmediata.
Preeclampsia precoz vs. tardía
- Precoz: aparece antes de la semana 34. Es menos frecuente pero más grave, porque el bebé aún es muy prematuro para nacer sin riesgos significativos.
- Tardía: aparece a partir de la semana 34. Es más frecuente y, aunque también requiere vigilancia estrecha, el pronóstico es mejor porque el bebé está más desarrollado.
Síndrome HELLP
Es una forma especialmente grave que puede aparecer como complicación de la preeclampsia (o incluso sin hipertensión previa). Las siglas en inglés significan: hemólisis (destrucción de glóbulos rojos), enzimas hepáticas elevadas y plaquetas bajas. Es una emergencia médica que requiere actuación inmediata, generalmente adelantar el parto.
Eclampsia
La eclampsia es cuando la preeclampsia se complica con convulsiones. Es rara en países con buen seguimiento prenatal, pero es la razón por la que la preeclampsia se toma tan en serio: si no se detecta ni se trata, puede llegar a este punto.
Cómo se diagnostica y se monitoriza
El diagnóstico de la preeclampsia se basa en una combinación de mediciones y análisis:
- Toma de tensión arterial en cada visita prenatal. Lo ideal es que se tome tras varios minutos de reposo, con un manguito adecuado y en el brazo a la altura del corazón.
- Análisis de orina para detectar proteínas. En algunos centros usan la tira reactiva como cribado rápido y el cociente proteína/creatinina o la proteinuria en 24 horas para confirmar.
- Análisis de sangre: hemograma completo, función renal (creatinina, ácido úrico), función hepática (transaminasas), y en algunos casos pruebas de coagulación.
- Ratio sFlt-1/PlGF: es un marcador bioquímico más reciente que está ganando terreno en España. Permite distinguir entre una preeclampsia que va a progresar y una que se mantendrá estable. No todos los hospitales lo utilizan todavía, pero cada vez está más disponible.
- Ecografía con Doppler de las arterias uterinas: puede detectar un flujo sanguíneo alterado hacia la placenta, lo que indica riesgo.
Tratamiento: qué se puede hacer
Aquí hay que ser directa: el único tratamiento definitivo para la preeclampsia es que nazca el bebé (y se retire la placenta). Todos los demás tratamientos son medidas para ganar tiempo y mantener la situación estable hasta que el parto sea viable.
Control de la tensión
Si la tensión está elevada, te pueden recetar medicación antihipertensiva. Los fármacos más usados en el embarazo son labetalol, nifedipino y metildopa. Son seguros para el bebé y eficaces para reducir tu tensión.
Sulfato de magnesio
Si hay riesgo de eclampsia (preeclampsia grave), se administra sulfato de magnesio por vía intravenosa para prevenir las convulsiones. Es un tratamiento probado con décadas de evidencia detrás.
Corticoides para el bebé
Si el parto tiene que adelantarse y el bebé tiene menos de 34-36 semanas, se administran corticoides a la madre para acelerar la maduración de los pulmones del bebé. Esto reduce enormemente el riesgo de problemas respiratorios en el recién nacido.
La decisión del parto
La decisión de cuándo provocar el parto es un equilibrio delicado entre los riesgos de la prematuridad para el bebé y los riesgos de la preeclampsia para la madre.
- Preeclampsia grave antes de la semana 34: se intenta ganar tiempo con tratamiento, siempre que la madre y el bebé estén estables. Cada día que se gana importa para la madurez del bebé.
- Preeclampsia grave a partir de la semana 34: generalmente se recomienda el parto.
- Preeclampsia leve a término (37+ semanas): se recomienda no esperar mucho más.
El parto puede ser vaginal (con inducción) o por cesárea, dependiendo de las circunstancias. La preeclampsia por sí sola no es una indicación automática de cesárea.
Después del parto
La preeclampsia suele mejorar rápidamente tras el parto, pero el riesgo no desaparece del todo de inmediato. De hecho, la tensión puede subir en los primeros días posparto, y algunas mujeres desarrollan preeclampsia en el puerperio (hasta 6 semanas después del parto).
Por eso es importante:
- Vigilar la tensión en los días y semanas posteriores al parto. Si te dieron el alta con medicación antihipertensiva, no la dejes por tu cuenta.
- Conocer las señales de alarma posparto: los mismos síntomas que en el embarazo (dolor de cabeza intenso, alteraciones visuales, dolor abdominal) son razón para acudir a urgencias también después de haber dado a luz.
- Acudir a la revisión posparto. Habitualmente se hace a las 6 semanas.
Consecuencias a largo plazo
Las mujeres que han tenido preeclampsia tienen un riesgo cardiovascular aumentado a lo largo de su vida. Esto no significa que vayas a tener problemas cardíacos, pero sí que merece la pena:
- Revisarte la tensión con regularidad.
- Mantener un peso saludable.
- Hacer ejercicio.
- Vigilar el colesterol y la glucosa.
- Informar a tu médico de cabecera de que tuviste preeclampsia, para que lo tenga en cuenta en tu seguimiento.
La Sociedad Española de Cardiología incluye los antecedentes de preeclampsia como factor de riesgo cardiovascular específico en mujeres.
Lo emocional también cuenta
Un diagnóstico de preeclampsia puede ser aterrador, especialmente si implica hospitalización, restricción de actividad o un parto prematuro. Es normal sentir miedo, frustración, tristeza o enfado. Algunas mujeres experimentan estrés postraumático después de una preeclampsia grave, especialmente si el bebé necesitó ingreso en neonatología.
Si sientes que la experiencia te está afectando emocionalmente —durante el embarazo o después—, no lo ignores. Habla con tu matrona, tu ginecólogo o tu médico de cabecera. En España puedes llamar al teléfono de atención a la conducta suicida (024) o a la línea de atención a la crisis emocional (717 003 717) si necesitas hablar con alguien en un momento difícil.
Puedes leer más sobre las complicaciones del primer trimestre en nuestro artículo sobre anemia en el embarazo, otro problema frecuente que tiene mucho que ver con cómo te encuentras durante estos meses.
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*Contenido informativo. No sustituye el consejo de tu profesional de salud.*
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