Blog

Varices en el embarazo: prevención y tratamiento sin dramas

Varices en el embarazo: prevención y tratamiento sin dramas

Varices en el embarazo: prevención y tratamiento sin dramas

Las varices embarazo son esas venas hinchadas, azuladas o violáceas que aparecen sobre todo en las piernas y que afectan a entre un 20% y un 40% de las embarazadas. No son solo una cuestión estética: pueden doler, pesar y generar bastante incomodidad, especialmente al final del día. Pero tampoco son una sentencia. Con las medidas adecuadas, puedes reducir significativamente las molestias y, en muchos casos, prevenir que empeoren. Vamos a ver qué dice la evidencia y qué puedes hacer en la práctica.

Por qué aparecen varices en el embarazo

Las varices son venas que han perdido la capacidad de devolver la sangre eficientemente hacia el corazón. En condiciones normales, las venas tienen unas pequeñas válvulas internas que impiden que la sangre retroceda por efecto de la gravedad. Cuando estas válvulas fallan o las paredes venosas se debilitan, la sangre se acumula y la vena se dilata.

El embarazo crea la tormenta perfecta para que esto ocurra:

Más sangre, más presión

Tu volumen sanguíneo aumenta entre un 40% y un 50% durante el embarazo. Todo ese volumen extra tiene que circular por las mismas venas, lo que aumenta la presión dentro de ellas.

Progesterona

Esta hormona, esencial para mantener el embarazo, relaja las paredes de las venas y debilita las válvulas venosas. Es la misma razón por la que también pueden aparecer hemorroides (que, al fin y al cabo, son varices en la zona rectal).

Compresión del útero

A medida que el útero crece, comprime las grandes venas de la pelvis (especialmente la vena cava inferior y las venas ilíacas), dificultando el retorno venoso desde las piernas. Esto se intensifica significativamente a partir de la semana 28.

Factor genético

Si tu madre o tu abuela tuvieron varices, tienes más probabilidades de desarrollarlas. La genética determina en gran medida la calidad de las paredes venosas y de las válvulas.

Otros factores de riesgo

  • Embarazo múltiple.
  • Segundo embarazo o posteriores (el riesgo aumenta con cada gestación).
  • Sobrepeso previo al embarazo.
  • Trabajo que requiere estar de pie muchas horas.

Tipos de varices en el embarazo

Arañas vasculares (telangiectasias)

Son esas pequeñas líneas rojas o moradas, finas como hilos, que aparecen en la superficie de la piel. No suelen doler ni causar problemas, más allá de la cuestión estética. Muy frecuentes en muslos y pantorrillas.

Varices reticulares

Venas azuladas o verdosas, un poco más gruesas que las arañas vasculares, que se ven a través de la piel pero no sobresalen mucho. Pueden causar sensación de pesadez.

Varices tronculares

Las más visibles: venas gruesas, tortuosas, que sobresalen de la piel. Pueden ser dolorosas, causar pesadez intensa, picor y, en casos raros, complicaciones como tromboflebitis.

Varices vulvares

Menos conocidas pero bastante frecuentes en el embarazo (afectan a un 18-22% de las gestantes). Son varices que aparecen en los labios mayores de la vulva. Pueden causar dolor, presión y molestias al caminar o estar sentada. Suelen mejorar significativamente después del parto.

Prevención: lo que sí puedes hacer

No puedes controlar tus hormonas ni tu genética, pero hay medidas con evidencia que reducen el riesgo y la gravedad de las varices.

Medias de compresión

Este es, con diferencia, el tratamiento preventivo con más evidencia científica. Las medias de compresión graduada ejercen más presión en el tobillo que en el muslo, lo que ayuda a las venas a devolver la sangre hacia el corazón.

Qué nivel de compresión elegir: - Compresión ligera (15-20 mmHg): Para prevención si no tienes varices previas. Puedes comprarlas sin receta. - Compresión media (20-30 mmHg): La más recomendada si ya tienes varices o piernas muy cansadas. Tu matrona o médico puede recetarlas. - Compresión fuerte (30-40 mmHg): Para varices importantes o antecedentes de trombosis. Solo con prescripción.

Consejos prácticos: - Póntelas a primera hora de la mañana, antes de levantarte de la cama o justo después. Si ya llevas un rato de pie, las venas ya se han dilatado y la media será menos eficaz. - Las medias hasta la rodilla son suficientes para la mayoría de mujeres. Las de muslo completo o pantys suelen ser más incómodas y no siempre son necesarias. - En España, las medias de compresión están parcialmente financiadas por la Seguridad Social con receta médica. El copago depende de tu situación, pero suele ser asumible. - Busca modelos con puntera abierta si tienes calor en los pies. - Hay marcas como Medi, Jobst o Farmalastic que ofrecen modelos específicos para embarazadas.

Actividad física

El ejercicio activa la bomba muscular de la pantorrilla, que es el mecanismo más potente para impulsar la sangre venosa de vuelta al corazón.

  • Caminar 30 minutos al día es la recomendación mínima.
  • Nadar es ideal porque la presión del agua actúa como una media de compresión natural y la posición horizontal facilita el retorno venoso.
  • Ejercicios de tobillos: Hacer círculos con los tobillos y flexionar y extender los pies activa la bomba muscular. Hazlo cada hora si trabajas sentada.
  • Evitar estar de pie quieta mucho rato. Si no puedes evitarlo, alterna el peso de un pie a otro y haz movimientos de puntillas.

Posición de las piernas

  • Cuando estés sentada o tumbada, eleva las piernas por encima del nivel del corazón siempre que puedas. 15-20 minutos al final del día pueden marcar la diferencia.
  • No cruces las piernas al sentarte.
  • Al dormir, puedes poner un cojín bajo los pies del colchón para elevar ligeramente las piernas toda la noche.
  • Duerme preferiblemente sobre el lado izquierdo. La vena cava inferior está a la derecha de la columna, así que tumbarte sobre el lado izquierdo reduce la presión sobre ella.

Ropa adecuada

  • Evita calcetines, botas o ropa que apriete en zonas concretas (pantorrillas, muslos, cintura). La compresión tiene que ser graduada (como las medias de compresión) o no ejercer ninguna.
  • Zapatos cómodos con un tacón bajo (2-4 cm) favorecen mejor el retorno venoso que los zapatos planos o los tacones altos.

Hidratación y alimentación

  • El agua ayuda a mantener la fluidez de la sangre.
  • Los alimentos ricos en flavonoides (frutos rojos, cítricos, uvas tintas, cebolla morada) pueden ayudar a fortalecer las paredes venosas, aunque la evidencia no es tan robusta como con las medias de compresión.
  • Evita el exceso de sal, que favorece la retención de líquidos y empeora la pesadez.

Tratamiento de las molestias

Duchas frías en las piernas

Al final de la ducha, pasa agua fría por las piernas desde los tobillos hacia arriba durante 1-2 minutos. El frío contrae las venas y alivia la pesadez inmediatamente. Es un remedio sencillo y muy eficaz.

Geles y cremas venosas

En las farmacias españolas encontrarás muchos geles con extracto de castaño de indias, vid roja, ginkgo biloba o mentol. Su eficacia está más en el masaje de aplicación (que se hace de abajo hacia arriba, favoreciendo el retorno venoso) y en el efecto frío que en los propios principios activos. Son seguros en el embarazo como uso tópico y pueden proporcionar alivio temporal.

Drenaje linfático manual

El drenaje linfático realizado por un profesional cualificado puede aliviar la pesadez y la hinchazón. Es seguro durante el embarazo siempre que lo realice alguien con formación específica. No es un tratamiento cubierto por la Seguridad Social, pero puede merecer la pena si la pesadez es muy limitante.

Lo que NO debes hacer durante el embarazo

  • No someterte a tratamientos invasivos (escleroterapia, láser, cirugía) durante el embarazo. Estos tratamientos se valoran después del parto, cuando se ve cuántas varices han mejorado solas.
  • No usar cremas con retinol o derivados de vitamina A en las piernas.
  • No aplicar calor directo prolongado en las piernas (saunas, baños muy calientes, depilación con cera caliente en zonas con varices).

Cuándo consultar

Deberías hablar con tu matrona o médico si:

  • Una variz se pone roja, caliente y muy dolorosa al tacto (posible tromboflebitis superficial).
  • Una pierna se hincha de forma notable y asimétrica (una más que otra).
  • Aparecen cambios de color en la piel (oscurecimiento) alrededor de una variz.
  • Tienes varices vulvares que te causan mucho dolor.

La tromboflebitis superficial (inflamación de una variz) no es lo mismo que una trombosis venosa profunda, pero requiere valoración médica para descartarla.

Después del parto

La mayoría de las varices que aparecen durante el embarazo mejoran significativamente en los 3-6 meses posteriores al parto. Los niveles de progesterona bajan, el útero deja de comprimir las venas pélvicas y el volumen sanguíneo vuelve a la normalidad.

Si después de 6-12 meses del parto siguen quedando varices importantes, es el momento de valorar tratamientos específicos con un especialista en angiología y cirugía vascular. Las opciones van desde la escleroterapia (inyecciones que cierran la vena) hasta el láser o la radiofrecuencia, pasando por la cirugía clásica en casos más complejos.

Si quieres empezar a buscar nombre para tu bebé mientras tanto, date una vuelta por nuestra herramienta de nombres para encontrar inspiración.

---

*Contenido informativo. No sustituye el consejo de tu profesional de salud.*

Descarga nuestra app gratuita y disfruta de contenido personalizado

Contenido interactivo adaptado a tu semana, tareas con seguimiento, selector de nombres y guías personalizadas.