Semana 17 de embarazo
Tu bebé mide como una pera
Tu bebé esta semana
Tu bebé empieza a acumular grasa parda debajo de la piel, que le servirá para regular la temperatura cuando nazca. Su esqueleto va pasando de cartílago blando a hueso firme, y el meconio (sus primeras cacas) empieza a formarse en el intestino. Algo precioso que está ocurriendo ahora mismo: se están formando sus huellas dactilares, únicas e irrepetibles. También ha perfeccionado los reflejos de deglución y succión, practicando sin parar para el día en que se alimente por primera vez.
Tu cuerpo
La tripa ya es evidente y puede que notes una línea oscura vertical en el abdomen llamada línea alba: es completamente normal y desaparece después del parto. Este es el trimestre en el que muchas mujeres se sienten mejor que nunca, con más energía y un brillo especial en la piel. Algo que quizá no sepas: esos sueños tan vívidos y a veces extraños que estás teniendo se deben a que las hormonas afectan directamente al sueño REM, la fase donde soñamos más intensamente.
Síntomas frecuentes
Consejos prácticos
Hidrata la tripa a diario con aceite o crema para aliviar los picores del estiramiento
Come entre horas si tienes hambre: frutos secos, fruta o yogur son buenas opciones
Si tienes sueños raros, es normal: las hormonas afectan al sueño REM
Tranquila, es normal
Los sueños locos del embarazo son muy comunes. Soñar cosas raras o incluso preocupantes no significa nada malo: es tu cerebro procesando todos los cambios que estás viviendo.
Tema de la semana
Dormir bien en el embarazo
A medida que la tripa crece, dormir bien se convierte en todo un reto. Si antes dormías boca abajo o boca arriba, es hora de ir acostumbrándote a dormir de lado, preferiblemente el izquierdo, porque mejora la circulación hacia la placenta y los riñones. No te preocupes si te despiertas boca arriba de vez en cuando: tu cuerpo te avisará con molestias para que cambies de postura, y un rato así no le hace daño al bebé. El insomnio en el embarazo es mucho más frecuente de lo que parece. Las causas son variadas: las ganas de orinar cada dos horas, los sueños vívidos, la dificultad para encontrar postura cómoda, la acidez al tumbarte, los calambres nocturnos y, por supuesto, la cabeza dándole vueltas a todo lo que está por venir. Algunos remedios que funcionan: un cojín de embarazo entre las rodillas y bajo la barriga, cenar ligero y al menos dos horas antes de acostarte, reducir líquidos a partir de la tarde y mantener una rutina relajante antes de dormir. Si el insomnio se vuelve persistente y te afecta al día siguiente, no lo normalices como algo inevitable. Habla con tu matrona, porque hay técnicas de relajación y, en casos más difíciles, opciones seguras para mejorar la calidad de tu sueño. Descansar bien no es un lujo, es una necesidad real en esta etapa.
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