Semana 32 de embarazo
Tu bebé mide como una lechuga grande
Tu bebé esta semana
Tu bebé está ocupadísimo practicando para la vida fuera del útero: respira, traga líquido amniótico y se chupa el dedo con frecuencia. Las uñas de sus manos ya llegan a las puntas de los dedos, y su piel va pasando de translúcida a opaca gracias a la grasa que acumula debajo. Muchos bebés ya empiezan a colocarse cabeza abajo por estas fechas, buscando la posición ideal para el parto. Sus huesos están casi completamente desarrollados, aunque siguen siendo blanditos y flexibles.
Tu cuerpo
Tu útero está a unos 12 centímetros por encima del ombligo y puede que notes que su forma ha cambiado. Las Braxton Hicks pueden ser más frecuentes a medida que tu cuerpo ensaya para el gran día. Algo que quizá no sabías: el aumento de flujo vaginal en esta etapa es completamente normal y cumple una función protectora, ya que ayuda a prevenir infecciones en el canal de parto. Mientras sea claro o blanquecino y sin olor fuerte, no hay de qué preocuparse.
Síntomas frecuentes
Consejos prácticos
Si tu bebé aún no está cabeza abajo, no te preocupes: todavía tiene tiempo para girarse
Evita comer justo antes de acostarte para reducir la acidez nocturna
Infórmate sobre las señales de parto prematuro: contracciones regulares, presión pélvica intensa o sangrado
Tranquila, es normal
Es normal que las Braxton Hicks sean más frecuentes ahora. La diferencia clave con las contracciones de parto es que las Braxton Hicks son irregulares, no aumentan de intensidad y paran si cambias de postura o descansas un rato. Si alguna vez tienes dudas sobre si lo que sientes es parto real, contacta con tu matrona. Siempre es mejor preguntar.
Tema de la semana
Elegir pediatra
Elegir pediatra es una de esas cosas que conviene tener resuelta antes de que nazca el bebé, porque la primera revisión del recién nacido es a las 48-72 horas del alta hospitalaria y no quieres estar buscando profesional con un bebé de dos días en brazos. En España tienes dos caminos: la sanidad pública (se te asigna un pediatra en tu centro de salud) o la sanidad privada (lo eliges tú). En la pública, el pediatra asignado se encarga de todas las revisiones del niño sano, vacunas y consultas por enfermedad. La calidad suele ser buena, pero las consultas pueden ser cortas y las esperas largas, sobre todo en invierno. En la privada, eliges al profesional, las citas son más largas, el acceso más rápido y sueles poder consultar por teléfono o email, pero tiene un coste (las consultas privadas rondan los 50-80 euros, o puedes contratar un seguro de salud para el bebé). Muchas familias combinan ambos sistemas: el público para el seguimiento rutinario y un pediatra privado para urgencias o segundas opiniones. Si quieres elegir pediatra privado, pide recomendaciones a otras madres de tu zona, consulta opiniones online y, si puedes, pide una primera cita antes de que nazca el bebé para ver si conectáis. Preguntas útiles para esa primera visita: ¿cuál es su filosofía sobre lactancia? ¿Tiene disponibilidad para urgencias fuera de horario? ¿Cómo gestiona las consultas rápidas por teléfono o email? ¿Cuánto tarda en dar cita normalmente? La conexión personal importa mucho, porque vas a ver a esta persona muchas veces durante los próximos años.
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