Semana 40 de embarazo
Tu bebé mide como una sandía
Tu bebé esta semana
Tu bebé está listo y esperando pacientemente el momento de conocerte. Su cráneo no está fusionado: las fontanelas, esas zonas blanditas entre los huesos, permiten que la cabeza se adapte y moldee al pasar por el canal de parto. Es un diseño brillante de la naturaleza. Mide unos 51 centímetros y pesa alrededor de 3,5 kilos de media, aunque cada bebé es diferente. Solo un 5% de los bebés nace en la fecha exacta prevista, así que si hoy es tu fecha probable de parto y no pasa nada, es lo más normal del mundo.
Tu cuerpo
Has llegado a la fecha probable de parto, ese número que has tenido en la cabeza durante meses. Tu cuerpo está completamente preparado para el parto, y el cuello del útero puede estar dilatado varios centímetros sin que lo notes. Algo que quizá no sabías: el 50% de las madres primerizas dan a luz después de la semana 40. La fecha probable de parto es exactamente eso, una estimación, no una fecha límite. Tu bebé nacerá cuando esté listo.
Síntomas frecuentes
Consejos prácticos
No dejes que la espera te abrume: solo el 5% de los bebés nacen en su fecha probable de parto, y pasarse es completamente normal
Caminar, hacer ejercicios suaves con pelota de pilates y relajarte pueden ayudar al proceso
Habla con tu equipo médico sobre qué pasa si te pasas de la fecha: normalmente monitorizan más a menudo y proponen inducción entre la semana 41 y 42
Tranquila, es normal
Si has llegado a la semana 40 sin dar a luz, no pasa absolutamente nada. La fecha probable de parto es una estimación basada en promedios, no una fecha de caducidad. Tu bebé está bien dentro de ti y tu equipo médico te vigilará más de cerca a partir de ahora. Sigue contando los movimientos del bebé, descansa y confía. Muy pronto lo tendrás en brazos.
Tema de la semana
La primera semana de vida del bebé
Tu bebé ya está aquí (o a punto de llegar), y la primera semana es una montaña rusa de emociones, descubrimientos y noches sin dormir. Vamos con lo que necesitas saber para que no te pille por sorpresa. Un recién nacido duerme entre 16 y 18 horas al día, pero en tramos cortos de 2-3 horas, porque necesita comer con mucha frecuencia. Las primeras deposiciones son el meconio: negro, pegajoso e imposible de limpiar sin medio paquete de toallitas. Tranquila, a los 3-4 días cambia a un color amarillo mostaza (si toma pecho) que es mucho más manejable. Es normal que tu bebé pierda peso los primeros días, hasta un 7-10 % de su peso al nacer, y lo recupere hacia el día 10-14 de vida. No te asustes cuando te lo digan en la primera revisión del pediatra. La piel puede pelarse, especialmente en manos y pies, como si estuviera mudando: es completamente normal después de 9 meses sumergido en líquido. El cordón umbilical se cae solo entre el día 7 y el 15; mientras tanto, mantenlo limpio y seco (agua y jabón neutro, nada de alcohol). Si la zona se pone roja, huele mal o supura, consulta con el pediatra. La ictericia leve (piel amarillenta) es muy común en los primeros días y suele resolverse sola con la alimentación frecuente y algo de luz solar indirecta. Emocionalmente, prepárate para sentir cosas que no esperabas: un amor abrumador, pero también agotamiento, dudas y momentos de «¿qué he hecho?». Todo eso es normal y no te convierte en mala madre. La primera visita al pediatra será a las 48-72 horas del alta hospitalaria: llevarán el peso, revisarán la ictericia y te preguntarán por la alimentación. No olvides registrar al bebé en el Registro Civil (muchos hospitales tienen oficina propia) y en la Seguridad Social. Y lo más importante: lo estás haciendo bien. Nadie nace sabiendo ser padre o madre, y el simple hecho de preocuparte demuestra que tu bebé tiene mucha suerte de tenerte.
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