Semana 25 de embarazo
Tu bebé mide como una coliflor
Tu bebé esta semana
Tu bebé responde cada vez más al mundo exterior. Si le acercas una luz a la tripa, se gira hacia ella con curiosidad. Esta semana sus fosas nasales se abren por primera vez y empieza a practicar movimientos de respiración con el líquido amniótico, como un ensayo para cuando llegue el gran día. La grasa sigue acumulándose bajo su piel, que se va alisando poco a poco, dejando atrás ese aspecto arrugadito de las semanas anteriores.
Tu cuerpo
Tu útero tiene ya el tamaño de un balón de fútbol. La presión sobre la vejiga hace que vayas al baño con más frecuencia, y la parte alta del útero empieza a empujar las costillas, así que puede que notes alguna patadita justo ahí. Algo que quizá no sabías: es muy común empezar a roncar en esta etapa del embarazo, incluso si nunca antes lo habías hecho. La hinchazón de las mucosas nasales por las hormonas, combinada con el aumento de peso, son los responsables. Suele resolverse después del parto.
Síntomas frecuentes
Consejos prácticos
Para la acidez, come despacio, en cantidades pequeñas y evita acostarte justo después de cenar
Los ejercicios de suelo pélvico (Kegel) son importantes: intenta hacer tres series de diez contracciones al día
Si roncas, prueba a dormir con la cabeza un poco más elevada con una almohada extra
Tranquila, es normal
Los ronquidos en el embarazo son más comunes de lo que parece y no suelen ser motivo de preocupación. Sin embargo, si tu pareja te dice que dejas de respirar momentáneamente mientras duermes, coméntalo en tu próxima consulta para que puedan valorarlo.
Tema de la semana
Estimulación fetal: hablarle, música y vínculo
A estas alturas del embarazo, tu bebé ya puede oírte. Su sistema auditivo empezó a funcionar entre las semanas 22 y 24, y ahora percibe sonidos del exterior con bastante claridad: tu voz, la de tu pareja, la música, incluso el ladrido del perro. Varios estudios muestran que los recién nacidos reconocen las voces que han escuchado durante el embarazo y se calman con ellas, lo que sugiere que el vínculo empieza mucho antes del nacimiento. No necesitas seguir ningún método complicado ni comprar aparatos especiales. Las formas más naturales de estimulación fetal son las más efectivas: háblale mientras cocinas o paseas, cuéntale cómo ha ido tu día, léele un cuento en voz alta, cántale (da igual que desafines), pon música que te guste cerca de la tripa, y acaríciala con suavidad. Tu pareja también puede participar hablándole directamente a la barriga; los estudios demuestran que los bebés responden a voces familiares con cambios en su ritmo cardíaco y sus movimientos. Lo más importante es que no conviertas esto en una obligación ni te estreses pensando si lo estás haciendo bien o suficiente. Cualquier interacción con tu bebé es buena. No hay una cantidad mínima de estímulos que debas darle ni una forma correcta de hacerlo. El simple hecho de vivir tu vida diaria ya le está proporcionando un mundo de sonidos, ritmos y sensaciones. Si un día te apetece ponerle Mozart y otro día prefieres silencio, ambas opciones están perfectas.
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