Semana 27 de embarazo
Tu bebé mide como un brócoli grande
Tu bebé esta semana
El cerebro de tu bebé está en plena ebullición: se forman millones de conexiones neuronales cada día. Ya tiene ciclos regulares de sueño y vigilia, así que notarás que hay momentos en que se mueve mucho y otros en que está tranquilo, descansando. Puede abrir y cerrar los ojos y parpadear, y reconoce tu voz con tanta claridad que puede calmarse al escucharla. Esta es la última semana del segundo trimestre, y aunque sus pulmones siguen madurando, aún necesitarían ayuda si naciera ahora.
Tu cuerpo
Tu útero tiene ahora el tamaño de un balón de baloncesto y está unos siete centímetros por encima del ombligo. Es normal que notes las piernas más pesadas e hinchadas, especialmente por la tarde. Tu peso ha aumentado aproximadamente entre siete y diez kilos desde el inicio del embarazo. Algo que quizá no sabías: los calambres nocturnos en las piernas, que pueden despertarte de golpe, están relacionados con la presión del útero sobre ciertos nervios y también con cambios en la circulación. Estirar los gemelos antes de dormir y mantenerte bien hidratada ayuda mucho a prevenirlos.
Síntomas frecuentes
Consejos prácticos
Si aún no has hecho el test de glucosa (O'Sullivan), pide cita esta semana: se hace idealmente entre la semana 24 y la 28
Eleva las piernas cuando estés sentada para reducir la hinchazón
Infórmate sobre las vacunas recomendadas en el embarazo (tosferina y gripe) para poder tomar tu decisión con tiempo
Tranquila, es normal
La hinchazón leve de pies y tobillos al final del día es muy frecuente y no suele ser motivo de preocupación. Sin embargo, si la hinchazón aparece de repente en las manos o la cara, o es muy marcada, consulta con tu médico porque conviene descartarla como señal de algo que necesite atención.
Tema de la semana
Cambios emocionales del tercer trimestre
La semana 27 marca la puerta de entrada al tercer trimestre, y con ella puede llegar una oleada de emociones nuevas. Es muy común sentir una mezcla de ilusión y ansiedad a partes iguales: ganas de conocer al bebé y al mismo tiempo miedo al parto, a no estar preparada, a que algo salga mal. Quizá notes que los cambios de humor vuelven con fuerza, como en el primer trimestre, y que hay días en que todo te emociona o te irrita sin motivo aparente. Todo esto tiene una explicación hormonal, pero también es la respuesta natural de tu mente ante un cambio de vida enorme. Es posible que empieces a sentir lo que se conoce como instinto de nido: unas ganas irresistibles de organizar, limpiar y preparar todo para la llegada del bebé. También es normal que aparezcan miedos concretos sobre el parto, sobre si serás buena madre, o preocupaciones sobre la salud del bebé que antes no tenías. Date permiso para sentir todo eso. No tienes que ser fuerte ni positiva todo el tiempo. El embarazo es una montaña rusa emocional y está bien reconocerlo. Lo que sí es importante es distinguir entre la ansiedad puntual, que va y viene, y una angustia constante que no te deja funcionar o disfrutar. Si sientes que la tristeza o la ansiedad se han instalado de forma permanente, si no puedes dormir por las preocupaciones o si has perdido el interés por las cosas que antes te gustaban, habla con tu matrona o tu médico. Pedir ayuda no es señal de debilidad, es cuidar de ti y de tu bebé. Y no olvides compartir cómo te sientes con tu pareja: la comunicación en esta recta final es más importante que nunca.
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