Semana 6 de embarazo
Tu bebé mide como una lenteja
Tu bebé esta semana
Tu bebé crece a toda velocidad y su cuerpo empieza a curvarse en forma de C. Esta semana aparecen unos pequeños brotes donde pronto crecerán los brazos y las piernas. Su corazón ya late de forma regular, entre 100 y 160 latidos por minuto, y si te haces una ecografía podrás ver ese latido en pantalla, un momento realmente mágico. También comienzan a esbozarse los ojos, los oídos y la mandíbula, los primeros trazos de su carita.
Tu cuerpo
Por fuera aún no se nota el embarazo, pero por dentro todo está cambiando a un ritmo increíble. Es posible que la ropa te apriete un poco en la cintura por la hinchazón, y los pechos pueden haber aumentado casi una talla. La progesterona, una de las hormonas protagonistas de este momento, ralentiza la digestión, lo que explica los gases y la hinchazón que quizás estés notando. Algo que no todo el mundo sabe: esa aversión repentina a olores que antes no te molestaban tiene una función evolutiva, se cree que protege al embrión de sustancias potencialmente dañinas.
Síntomas frecuentes
Consejos prácticos
Si los olores fuertes te dan náuseas, ventila bien la casa y evita cocinar alimentos con olores intensos
Bebé agua a sorbos pequeños durante todo el día; la deshidratación empeora las náuseas
No te sientas culpable si necesitas dormir más o si tu productividad baja: es temporal y tu cuerpo lo necesita
Tranquila, es normal
Las náuseas pueden aparecer a cualquier hora, no solo por la mañana, a pesar de que las llamen matutinas. Si vomitas tanto que no puedes retener líquidos durante más de 24 horas, consulta con tu médico. Pero las náuseas normales, aunque muy molestas, no hacen daño al bebé.
Tema de la semana
Náuseas y cómo aliviarlas
Si las náuseas han aparecido con fuerza esta semana, bienvenida al club: afectan a entre el 70% y el 80% de las embarazadas, y suelen empezar justo ahora, alrededor de la semana 6. La culpable principal es la hormona hCG, que está subiendo a toda velocidad. Aunque suene contradictorio, las náuseas son en realidad una buena señal de que el embarazo avanza como debe. Eso no quita que sean tremendamente molestas, así que vamos con los trucos que de verdad funcionan. Lo primero: come algo pequeño antes de levantarte de la cama. Deja galletas tipo María o tostadas en la mesilla la noche anterior y tómalas antes de ponerte en pie. Durante el día, haz comidas pequeñas y frecuentes en lugar de tres grandes, y evita los olores fuertes. Las comidas frías huelen menos que las calientes, así que pueden ser tus aliadas. El jengibre tiene evidencia científica real de que ayuda: pruébalo en infusión, en galletas o en caramelos. Beber agua a sorbos pequeños a lo largo del día también marca diferencia, porque la deshidratación empeora las náuseas. Si vomitas tanto que no puedes retener líquidos durante más de 24 horas, pierdes peso o te sientes muy débil, no lo normalices. Existe una condición llamada hiperémesis gravídica que necesita tratamiento médico. Tu ginecólogo puede recetarte medicación antiemética segura para el embarazo. Pedir ayuda no es exagerar, es cuidarte.
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